Santa Cruz concentra una parte decisiva de la producción de alimentos y articula una extensa base empresarial, comercial, logística y agroindustrial que conecta producción, mercado interno, exportaciones y generación de recursos para el Estado. Su principal fortaleza está en la escala y diversificación de su aparato productivo; su principal desafío en transformar estas capacidades en mayor valor agregado, mejorar su inserción comercial y reducir las vulnerabilidades asociadas a las importaciones y a las condiciones de producción, para lo cual existen cuellos de botella que deben resolverse.
El departamento es uno de los principales pilares de la economía boliviana y destaca por su dinamismo productivo, diversidad territorial y participación relevante en sectores estratégicos. Durante las últimas décadas, ha experimentado un crecimiento sostenido, acompañado de una acelerada urbanización y de importantes transformaciones económicas y sociales, promovidas de forma primordial por el desarrollo agroindustrial, la inversión privada y los procesos de migración interna.
Y esto es reconocido por la población, el empresariado, las instituciones y los gobiernos de turno.
“Santa Cruz ya no es la tierra de oportunidades de los bolivianos, es la tierra de oportunidades de Bolivia en el mundo”, destacó el presidente Rodrigo Paz, durante la inauguración de Expocruz 2026.
“Ya no solo es un departamento, sino una puerta de ingreso de Bolivia al mundo, por su visión competitiva”, agregó, antes de anunciar “reglas claras” para los inversores, la licitación del hub cruceño y una inversión de Bs 1.300 millones en infraestructura, para proyectos como una “autopista de primer nivel” que conecte la ciudad con el aeropuerto de Viru Viru.
Las cifras demuestran este potencial.
El Instituto Cruceño de Estadística (ICE) destacó que Santa Cruz genera el 33% del PIB nacional, mientras el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reportó que el crecimiento promedio del PIB real del departamento fue de 2,6% entre 2006 y 2024, y de 4,6% entre 2021 y 2023.
Para Juan Pablo Suárez, director del ICE, este dinamismo económico responde al carácter emprendedor del cruceño, a la “institucionalización de la sociedad civil” y al “desarrollo del sector privado”.
Los reportes de la Asfi confirman la cualidad emprendedora de la región. Santa Cruz es el segundo departamento con más depósitos en el sistema financiero (26,3%), pero el primero en créditos (41,6%) 16 puntos porcentuales por encima del segundo que es La Paz (25,1%). El departamento concentra así el 46,1% del crédito productivo y el 39,3% del crédito de vivienda de interés social.
La región presenta así fortalezas en los sectores agropecuario, forestal, exportador, servicios e industria. También mantiene una importante dinámica en el comercio; transporte y comunicación; actividades financieras, de seguros, inmobiliarias y profesionales; extractivas; y construcción, aunque éstas registraron cifras negativas el año pasado.
Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) destacó que Santa Cruz multiplicó su economía cinco veces entre 2000 y 2025, pasando su PIB nominal de $us 2.520 millones a más de 14.000 millones.
El agro cruceño produce 24 millones de toneladas métricas, lo que equivale al 73,7% de la producción agrícola de todo el país. Su importancia no está solo en la extensión cultivada, de 2,35 millones de hectáreas, sino en la diversificación, ya que ofrece oleaginosas y derivados industrializados, cereales, frutas, tubérculos, raíces, hortalizas y forrajes. A 2025, produce el 67,2% de las aves parrilleras, el 49,6% de la carne avícola, el 48,85% de los huevos y el 44,5% de las cabezas de ganado bovino. Por tanto, es el principal soporte de la oferta alimentaria y de las cadenas agroindustriales.
“Es la locomotora del desarrollo nacional, y seguira siendo fundamental para garantizar no solo la seguridad alimentaria, sino también la soberanía alimentaria”, destacó el ejecutivo del IBCE, quien recalcó que el liderazgo alimentario se mantiene ya por 13 años.
Y este esfuerzo llega más allá de las fronteras. En 2025, el departamento concentró el 80% de las exportaciones de alimentos del país. Aportó con el 79% a las ventas externas agropecuarias, con el 62% a las exportaciones no tradicionales y con un 24% a las exportaciones totales de Bolivia. “Estos datos reflejan su importancia en cuanto el peso productivo y exportador”, dijo Rodríguez.
Pero el peso productivo va más allá de lo agropecuario. Es el segundo departamento con mayor recaudación tributaria, pero el primero con más contribuyentes (27%) y el primero en recaudación aduanera.
Santa Cruz es el segundo departamento con mayor base empresarial (29,24%), con 138.335 empresas a 2025, según reportes del Seprec, que evidencian que la economía cruceña no depende solo del agro, sino que articula múltiples actividades económicas.
Del tejido empresarial, el 74,7% es unipersonal, el 23,35% sociedades de responsabilidad limitada, el 1,61% sociedades anónimas, el 0,32% sociedades constituidas en el extranjero, y el 0,2% de otro tipo. Entre estas unidades económicas, el 46,56% opera en comercio y transporte, el 19,16% en servicios empresariales y financieros, el 18,63% en el sector secundario, el 11,53% en servicios básicos y sociales, y el 1,08% en cultura y otros.
Un dato relevante que tiene que ver con estas cifras y con las características del mercado cruceño es la tasa de migración (19,4%), lo que convirtió al departamento en el más poblado del país y en un polo de atracción asociado a oportunidades laborales y económicas.
En cuanto a la estructura ocupacional, el 44,1% de los trabajadores del departamento son empleados u obreros y el 41,1% trabajadores por cuenta propia, mientras el restante 14,8% está compuesto por empleadores, socios, trabajadores familiares sin remuneración, trabajadoras del hogar, cooperativistas y otros. Esto refleja una economía donde coexisten empleo asalariado y una fuerte presencia de actividades independientes.
La salud y la educación acompañan también esta dimensión económica. Santa Cruz concentra el 28,4% de la matrícula educativa nacional y el 18,9% de los establecimientos de salud (815), datos importantes porque muestran que el peso demográfico y económico del departamento también exige una infraestructura social proporcional.
Un indicador indirecto de la escala de actividades comerciales, productivas y de transporte de la región es el parque automotor, que en 2025 concentró el 36,4% del total nacional, de acuerdo con el INE. Ya el año pasado se contaba con 973.537 vehículos, cifra que en la última década creció a un promedio del 6,3% y que este año estará con seguridad por encima del millón.
Sus capacidades productivas y su tejido empresarial presentan espacios favorables para ampliar y diversificar el aporte del departamento a la economía nacional, aumentar su valor agregado, desarrollar nuevas cadenas productivas, ampliar mercados y atraer inversión.
El Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec) considera que la principal oportunidad económica de Santa Cruz es que “no parte de cero”, ya que cuenta con una base productiva diversificada, una fuerte vocación agroindustrial, servicios empresariales, capacidad exportadora y un ecosistema privado con experiencia.
“Hay espacio para crecer rápido en sectores donde las capacidades ya existen, como alimentos, carne, oleaginosas, forestal, turismo y servicios digitales, siempre que se destraben restricciones específicas de mercado, sanidad, logística, financiamiento y regulación. Esa es una ventaja importante: muchas oportunidades no requieren esperar una transformación completa del país, sino decisiones concretas que permitan que inversiones y exportaciones hoy detenidas puedan avanzar”, sostuvo la institución dependiente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco).
“Santa Cruz tiene una amplia base productiva, agroindustrial y exportadora consolidada, con mercados externos abiertos y una importante capacidad productiva todavía subutilizada en agricultura, ganadería y el sector forestal maderero”, aseveró Rodríguez.
El departamento, explicó, ya está conectado con más de 90 mercados internacionales, lo que abre el espacio para seguir diversificando la producción. Si bien las principales oportunidades para hacer negocios tienen que ver con los sectores agropecuario y forestal/maderero, con su disponibilidad de recursos naturales y con un mercado regional de 3 millones de consumidores, alrededor de ello hay un gran tejido empresarial que tiene que ver con el sector de servicios
“Las posibilidades son enormes, en la medida que se den las condiciones para que la base productiva pueda crecer con el Proyecto Rositas, el Hub Aéreo de Viru Viru, convirtiendo la Hidrovía en un Corredor Fluvial de Integración, siendo parte del corredor interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico, entre otros”, dijo Rodríguez.
Otra gran oportunidad identificada por el Cebec es la de construir las capacidades que sostendrán el crecimiento de la próxima década, lo que implica digitalización, formación de capital humano, mejor conectividad, integración metropolitana y mayor uso de tecnología en las empresas.
“Desde Cainco vemos una agenda de doble velocidad: generar resultados de corto plazo en sectores capaces de aportar producción y divisas, y al mismo tiempo invertir en las capacidades que definirán la competitividad hacia 2030. La oportunidad de Santa Cruz está en convertir su actual peso económico en una plataforma para producir más, exportar mejor y generar nuevas fuentes de crecimiento para Bolivia”, concluyó el centro de estudios.
El gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, ve un futuro grandioso para el departamento, un futuro en el que “el sector agroindustrial exporte 10 veces más”; en el que sea un hub tecnológico a escala sudamericana; en el que sea un nodo logístico aéreo, terrestre y ferroviario; en el que la cantidad de habitantes aumente de los actuales 4 millones a 8 millones en los próximos 10 años.
“Sueño –dijo a El Deber – con una Santa Cruz pujante, una Santa Cruz trabajadora, una Santa Cruz segura, una Santa Cruz alegre, una Santa Cruz que siga siendo el pilar fundamental de la economía boliviana”.
Para alcanzar esas metas, el departamento debe cambiar la mala relación que tiene con el Estado, luchar por su autonomía y apoyar las reformas constitucionales para dar seguridad jurídica y otras necesidades. Sin estas, “tenemos claro que no vamos a poder desarrollar Rositas, que es la salvación de energía que tiene Santa Cruz”, expresó.
Pese a su peso productivo y económico, Santa Cruz enfrenta desafíos que pueden limitar su capacidad de crecimiento y competitividad. Aunque fuerte, la economía cruceña no es ajena a los problemas internacionales y a las dificultades domésticas. En 2024, decreció en 3,24% debido a factores como fenómenos climáticos adversos, el bloqueo de carreteras, la caída de la producción de hidrocarburos, y las dificultades de acceso a divisas, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
“Desde Cainco, vemos que el principal desafío es recuperar previsibilidad para invertir, producir y exportar”, puntualizó el centro de estudios de la Cainco.
“Hoy las empresas enfrentan restricciones que se refuerzan entre sí: disponibilidad de divisas, seguridad energética, costos logísticos, incertidumbre regulatoria y menor capacidad de planificar a largo plazo. Para Santa Cruz esto es especialmente sensible porque buena parte de su economía depende de cadenas productivas, agroindustriales, comerciales y de servicios que requieren continuidad operativa. La prioridad, por tanto, es estabilizar la economía sin deteriorar la capacidad productiva, asegurar energía y combustibles, y avanzar hacia reglas más claras y un entorno que permita volver a invertir”, explicó el Cebec.
Otro desafío de fondo, indicó, es elevar la productividad y la competitividad.” Santa Cruz ya tiene escala, empresas, conocimiento y capacidad exportadora, pero el siguiente salto no puede depender solamente de producir más volumen; debe venir de tecnología, mejor infraestructura, capital humano, mayor valor agregado y mejor articulación con mercados externos. Desde Cainco creemos que la agenda debe concentrarse en resolver cuellos de botella concretos y medibles, para que las empresas puedan transformar capacidad instalada en más producción, empleo, inversión y divisas”, indicó.
Santa Cruz tiene una enorme capacidad productiva y exportadora, pero eso no significa necesariamente que su balanza comercial sea positiva. La estructura productiva también demanda importaciones de bienes, insumos, maquinaria y otros productos, lo que es confirmado por el ICE, entidad muestra que un saldo comercial negativo durante la última década, con excepción de 2022.
Así, los datos muestran que Santa Cruz tiene una economía altamente productiva, pero todavía enfrenta una relación de dependencia con bienes importados y con condiciones externas para sostener su actividad productiva.
Para el gerente general del IBCE, el principal desafío tiene que ver con un mayor aprovechamiento del potencial productivo del departamento, en especial en el sector agropecuario y forestal/maderero.
La mejora de la productividad y la competitividad cruceña y nacional, detalló, tiene que ver con que el Estado garantice seguridad jurídica para invertir (que no haya avasallamientos ni bloqueos); libre exportación para traer más divisas al país; la autorización del pleno acceso a la agrobiotecnología; y, el normal abastecimiento de combustibles para el sector productivo, comercial y prestador de servicios.
“A futuro, sobre la base de lo señalado, se debe mejorar la infraestructura, una logística más eficiente, incluyendo el dragado de la Hidrovía Paraguay-Paraná, para garantizar su plena navegabilidad durante todo el año. También se debe avanzar con la nueva minería, la economía de servicios (turismo, educación superior, medicina, espectáculos, gastronomía, transporte y otros), la economía del conocimiento (desarrollo de software, aplicaciones, y otros) y la Industria 4.0 (IA, robótica y más)”, sostuvo Rodriguez.
“Si a Santa Cruz le dan las condiciones para mejorar su productividad y su competitividad, con toda seguridad va a asimilar sin problema este sinceramiento de los hidrocarburos”, subrayó.
“Como sector productivo, Bolivia necesita volver a producir y crecer. No pedimos privilegios ni ventajas; queremos competir, trabajar, invertir, generar empleo y exportar mucho más. Pero para hacerlo necesitamos condiciones”, dijo a su vez el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Klaus Frerking, también en la inauguración de la Expocruz.
Estos requerimientos tienen que ver con seguridad jurídica para invertir; reglas claras y previsibilidad que permitan planificar a mediano y largo plazo; combustible y energía garantizados para el aparato productivo; normas necesarias para producir; apertura de mercados y la eliminación de las trabas que encarecen, retrasan y desincentivan la producción. “Construyamos juntos un país donde invertir, producir y generar empleo vuelva a valer la pena”, subrayó Frerking.
Con las condiciones adecuadas, “con toda seguridad no solo consagraremos la seguridad alimentaria sino que podremos convertir a Santa Cruz y a toda Bolivia en un gran país agroexportador”, concluyó Rodríguez.
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